Las desventuras del joven Werther en 1774 alcanzó el éxito literario por el talante que en la época transformó la sensibilidad. Hoy en día esa historia de amores desdichados queda tensada hasta la grieta: un protagonista, que podría ser él o ella, que renuncia a su vida por desesperación afectiva, y por la incapacidad para adaptarse a una sociedad-Tinder de consumo emocional. Decía Byung-Chul Han en La sociedad de la transparencia que en el curso de la positivación también del amor, el amor se domestica como fórmula de consumo y confort, y "¡usted puede perfectamente estar enamorado sin sufrir!". Qué pena que esta actitud, o desafío, contemporáneo no llegara al desventurado joven, preso de su época y del ímpetu del Sturm und Drang.

Categories

Tender la mirada (3)

  • 751_front_big